31 de diciembre de 2010

ADIÓS A 2010, "EL AÑO DEL MUNDIAL"

El año que hoy termina quedará para siempre en nuestras memorias como “el año del Mundial”. Siendo optimistas, podemos decir que es “el año del primer Mundial”, aunque hay que tener también los pies en el suelo, y pensar que, si a España le ha costado ochenta años ganar su primer Campeonato del Mundo, es complicado que en las próximas citas vuelva a repetir triunfo. Hay cuestiones de peso que lo indican. La primera de ellas, que hay otras naciones con mucha más tradición mundialista que España, como Brasil, Italia, Alemania, o Argentina. España ha sido la última en llegar a ese selecto club de Campeones Mundiales, que completan Uruguay, Francia e Inglaterra. Hasta este mismo año, nuestra selección no entraba ni siquiera entre las veinticinco mejores de los Mundiales, al no haber sobrepasado nunca los Cuartos de final. Otras selecciones como Holanda (3 subcampeonatos tras el último contra España), la República Checa y Hungría (2 subcampeonatos), o incluso Suecia (con 1 subcampeonato, 2 terceros puestos y 1 cuarto puesto) sobrepasaban a la nuestra en el palmarés. Y detrás de estas, hasta llegar a España, una extensa lista de países, entre los que están por ejemplo Polonia, Portugal, Austria, Turquía, Estados Unidos, Corea del Sur (Al-Ghandour, siempre presente) que en un Mundial u otro accedieron al menos hasta las semifinales.
Esto da muestra de lo complicado que es ganar el Campeonato del Mundo, al que hay que tener la suerte de llegar con una generación de futbolistas como la que actualmente tiene España, para poder afrontarlo con posibilidades de éxito, aunque tampoco lo garantiza. Y este es otro de los factores que lo dificultan. España ha tenido el acierto durante la última década de fabricar futbolistas de muchísima calidad, y de inculcarles unos valores extradeportivos que aumentan la capacidad del deportista. Este grupo de jugadores venía ganando torneos internacionales en categorías inferiores, y ha terminado ganando el Mundial en la categoría absoluta. Pero es difícil mantener ese altísimo nivel siempre.
A favor nuestro juega que España hoy por hoy está posicionada en la vanguardia del fútbol mundial, para bien y para mal. En nuestras manos está aprovechar los aspectos positivos y evitar los negativos. El fútbol de hoy es más espectáculo de lo que lo era hace un par de décadas, y en nuestro país lo hemos sabido entender, a nuestra manera. España se ha convertido en una referencia, no sólo por el juego que desarrolla, sino también porque en nuestro fútbol se concentran los mejores futbolistas del Mundo, y porque nuestro país es uno de los que más dinero mueve en el circo del deporte Rey.
Toca por tanto disfrutar del Campeonato conseguido el pasado 11 de Julio en Johannesburgo, y esperar que en próximos eventos España se consolide, por méritos propios como en esta ocasión, y no por augurios sobrevalorados como en otras, como una de las selecciones a tener en cuenta para el triunfo final. El respeto y la credibilidad en el fútbol se ganan a base de buenas actuaciones durante años. España ha puesto en los dos últimos las primeras piedras, pero hay que continuar construyendo nuestra propia Leyenda.

EL JUEGO DE LA AFE

La noticia buena es que el Domingo día 2 habrá fútbol, y que no será necesario amontonar las jornadas venideras para cuadrarlas en el calendario, ni jugar la última el día 12 de Junio, tres semanas después de la penúltima. Claro que, de eso tampoco quedamos libres, porque cualquier imprevisto de aquí a entonces, o una nueva demanda de la AFE, podría obligar a improvisar cualquiera de las dos alternativas.
Juicio AFE - LFP
La mala noticia es que el culebrón de las Navidades, el feo asunto AFE – LFP, judicializado por el sindicato de futbolistas, ha terminado de la manera más patosa que podríamos imaginar. Decirlo ahora, a toro pasado, suena muy fácil, pero yo la verdad es que, el día que la AFE presentó la demanda contra la LFP porque la jornada del día 2 de Enero estaba fuera de los días laborables establecidos por convenio, pensé: “¿Y qué tiene que ver la LFP con el calendario, si el calendario lo aprueba la Federación Española de Fútbol?”. Si, la LFP propone cada año el calendario de Liga a la RFEF, que es quien lo aprueba en su Asamblea Anual, pero el órgano federativo es quien tiene siempre la última palabra. Lo cierto es que no le di más importancia, porque como a veces no hay forma de aclararse de quién tiene las competencias en unas u otras cosas, ya todo lo que te digan te suena normal, o por lo menos posible.

Luis Rubiales
Pero el Juez sí que tenía claro a quien compete la aprobación del calendario, y por eso le ha dicho a la AFE que para dar un veredicto sobre su demanda, es imprescindible que esa demanda sea dirigida a la Federación Española de Fútbol, que es quien da la conformidad al calendario, y no a la Liga de Fútbol Profesional, que es quien gestiona ese calendario, televisiones y clubes mediante. El día 2 de Enero es un día inhábil en el convenio colectivo de los futbolistas, y la Federación Española aprobó el pasado mes de Julio que ese día habría jornada de Liga. Por tanto, no procede ahora reclamar la ilegalidad a la LFP, que al final lo que hace es gestionar un calendario que ya le viene con el visto bueno de la Federación.

Lo primero que nos viene al pensamiento es que la AFE ha metido la pata hasta el corvejón. La falta de rigor a la hora de ejercer sus derechos de la AFE nos lleva a pensar que nuestro fútbol está en manos de personas que ni siquiera conocen los procedimientos para hacer bien su trabajo. El sindicato de futbolistas, se supone, está asesorado por profesionales jurídicos del sector civil y deportivo que tienen que conocerse hasta la última coma de los reglamentos, convenios y procedimientos que han de utilizar. El hecho de que se haya formado todo este revuelo para que al final un Juez les diga que se declara incompetente, porque el demandante se ha equivocado de demandado, es señal de que las cosas no se han hecho con demasiada profesionalidad.
Astiazarán (LFP) y Luis Rubiales (AFE)
… O sí, porque todo este asunto podría tener también otra lectura, y es que posiblemente la AFE supiese que su demanda debía ir dirigida a la Federación Española de Fútbol, y no a la LFP, pero no ha querido entrar en batallas contra el máximo organismo futbolísitico del país, primero porque, como es lógico, no le interesa lo más mínimo, y segundo porque en realidad no hubiese sido justo. Ya comenté en mi anterior entrada que todo esto tiene un trasfondo económico, las deudas de algunos clubes con sus jugadores, y que la demanda de la AFE no era tanto por el dichoso día 2 como por una solicitud que había hecho a la LFP para que se hiciese cargo de aquellas deudas, a lo que la Liga de Fútbol Profesional había respondido de manera negativa. Desde luego, si la AFE quería presionar y mediatizar su reclamación de ayuda para los jugadores, la fórmula era intentar una huelga, apoyándose en un día inhábil para señalar jornada de Liga. La LFP no respondió a las presiones, quizás porque ya sabía que el calendario no era de su competencia, y la AFE decidió llevarlo a los Tribunales, en un último intento de intimidar a la patronal. En todo este juego, la Federación no tenía más parte que haber aprobado un calendario de Liga, en el mes de Julio, que podía haber sido impugnado entonces, pero que nunca fue denunciado, al menos oficialmente. Por tanto, no tenía demasiado sentido demandar ahora a la Federación por la jornada del día 2, cuando se han tenido seis meses para hacerlo.
La maniobra está muy clara, pero la AFE no ha medido bien las consecuencias. Tanto si el “error” que ha dado pie a la sentencia fue involuntario, como si fue premeditado, el sindicato de futbolistas ha protagonizado una de las mayores chapuzas del fútbol en los últimos años. Ahora se enfrenta a una demanda de 16 millones de euros por parte de la Liga de Fútbol Profesional, por los daños y perjuicios causados durante el proceso. Al final, Luis Rubiales ha hecho un pan con unas tortas.

28 de diciembre de 2010

SPAIN IS DIFFERENT

Somos Campeones de Europa y del Mundo, los mejores futbolistas juegan en nuestra Liga, tenemos al Barcelona, el equipo que mejor fútbol practica, hemos patentado (eso dicen, yo en eso discrepo un rato, porque otros muchos equipos antes hicieron algo similar) un estilo, el "tiqui - taca", que hace furor entre los aficionados de todo el planeta... y sin embargo, debajo de la alfombra, seguimos teniendo la misma mugre que cuando no teníamos todas esas cosas. Organizativamente, España es aún un país en vías de desarrollo. El lío está montado, a falta de cinco días para el día 2, fecha para la que la AFE ha convocado una huelga general de futbolistas, que amenaza seriamente la celebración de la jornada de Liga en Primera y Segunda División.
La AFE amenazó hace unas semanas con la posibilidad de convocar huelga para ese día, al encontrar un resquicio legal, que prohíbe a la Liga de Fútbol Profesional programar jornada de Liga entre los días 23 de Diciembre y 2 de Enero, según el convenio colectivo firmado por todas las partes. En realidad, convocar una huelga de futbolistas en día que por convenio no es laborable es algo que no tiene demasiado sentido práctico. Es como si los trabajadores de educación convocasen una huelga un domingo del mes de Agosto. En realidad, el trasfondo de todo tiene que ver con un asunto económico, como no podía ser de otra manera. En concreto, con la situación de los clubes que se encuentran en situación de Ley Concursal, y más concretamente todavía con la del Real Betis Balompié, que adeuda a los jugadores de su plantilla casi ocho millones de euros.
La AFE ha pedido a la Liga de Fútbol Profesional que se haga cargo de la situación de los clubes, ya que ese organismo dispone de unos “fondos reservados” para este tipo de contingencias. Pero la LFP ha dicho que naranjas de la China, que ellos lo que tienen son unos avales que cubren cierta cantidad, pero no tanto como lo que se solicita. Y que, por supuesto, para que esos avales se ejecuten, han de garantizarse por parte de los futbolistas el correcto desarrollo de todas las jornadas de Liga. Así que la AFE, visto que a las buenas no ha podido agarrarse, ha tirado por el camino de la jornada del día 2, que a su juicio (y objetivamente, es así) está prevista en un día que el convenio colectivo no lo permite, pero la LFP argumenta que esa jornada está programada desde el mes de Junio, cuando se aprobó el calendario para toda la temporada. Como el tiempo apremia, y el día 2 se acerca, la AFE ha llevado el caso a los Tribunales, y la Sala de lo Social de la Audiencia Nacional dictará mañana día 29 sentencia. Hubiese sido una temeridad que el veredicto se hubiese dado hoy, día de los Inocentes.
Luis Rubiales
El caso tiene pinta de ser una pataleta de la AFE, que desde que estrenó Presidente (Luis Rubiales) en Marzo de este año se ha convertido en la china en el zapato de la LFP. Desde luego, el sindicato de futbolistas tiene toda la razón en las causas que defiende, sobre todo en cuanto a las deudas que los clubes mantienen con sus jugadores, pero las formas que está empleando no parecen las más correctas. Aferrarse a una jornada de Liga programada para un día fuera de convenio colectivo no parece la mejor manera de defender las deudas de los futbolistas. Ha debido de pensar Rubiales que convocar una huelga de futbolistas es algo que requiere de un consenso que hoy en día no existe, y la forma de hacer de este asunto una reivindicación lo suficientemente mediática como para que quienes tienen que hacerlo tomen conciencia del problema, es convocar la huelga en un día en el que, perfectamente, y con el convenio en la mano, tienen derecho a ella. El mensaje debe ser que el fútbol tiene que empezar a plantearse muy en serio que esto así no va bien, y si no se empiezan a sentar bases para impedir que los clubes sigan endeudándose hasta las cejas con futbolistas, Seguridad Social, Hacienda, proveedores… etc. este tipo de situaciones van a ser cada vez más frecuentes, y llegará el día que añoremos los tiempos en que el fútbol no era tan glamuroso como lo es hoy, pero al menos la normalidad no daba pie a estos sobresaltos.
Comprobado ha quedado que el intento de las Sociedades Anónimas no ha dado el resultado esperado, quizás incluso ha empeorado la situación. El fútbol ha sido siempre deficitario, y deudor, pero hoy en día lo es en proporciones cósmicas comparado veinte años atrás. Los clubes están en manos de gestores privados, inversores que, movidos por intereses particulares de índole mediática o propagandista, juegan con su juguete hasta que, bien consiguen sus objetivos, bien se cansan de esperar a que lleguen y abandonan la nave, casi siempre dejando tras de sí un pestilente rastro de deudas y caos institucional. No es casual que los cuatro únicos clubes que no se convirtieron en Sociedad Anónima en 1992, Barcelona, Real Madrid, Athletic de Bilbao y Osasuna, son de los clubes que menos problemas han tenido con las deudas. Es hora de que las autoridades políticas piensen en un cambio de modelo, un modelo que no permita a los clubes, mejor dicho a sus gestores privados, crear una burbuja dentro de su estadio que termine explotando cuando se van, salpicando siempre a los que se quedan.
Por su parte, en este asunto concreto del día 2, cabe también pedir responsabilidades a la LFP, no sólo por las deudas de los clubes, que también es verdad que alguna medida podrían promover para evitarlas, sino por haberse saltado a la torera el convenio colectivo, en aras de configurar un calendario que satisfaga, sobre todo, al sector que más poder tiene en nuestro fútbol, el de las televisiones. Son las que mantienen este circo con sus multimillonarios contratos, y la LFP entiende que antes ha de pactar jornadas con ellas que con los protagonistas del partido, los jugadores. De ahí que elabore calendarios encorsetados, en los que es imposible aplazar una jornada por una causa de fuerza mayor, porque no hay fechas libres. Claro que, ahí entrarían también en juego las Federaciones nacionales e internacionales, que cada vez programan competiciones con más número de partidos, que no con mejores equipos, para que las televisiones tengan fútbol y más fútbol que ofrecer. Un círculo muy vicioso, y muy viciado, que contiene demasiados intereses, y que será muy difícil de limpiar.
Un calendario con menos partidos sería lo adecuado para empezar a solucionar ciertos problemas, pero para eso habría que reducir el número de equipos por competición, lo que no interesa a las televisiones. Con la Iglesia hemos topado… En España, por ejemplo, somos muy reacios a trabajar en Agosto, y por eso nuestra Liga empieza, como pronto, el 27 o 28 de ese mes, cuando en Inglaterra, Francia o Alemania comienza a rodar el balón dos o tres semanas antes. El torneo de Copa, que durante unos años adoptó el formato de eliminatorias a un partido hasta los octavos de final, se juega ahora de nuevo a doble partido, porque si no los equipos grandes pueden caer demasiado pronto, y eso resta el interés de las televisiones. Estas medidas, y alguna más, solucionarían el problema del calendario, que está encorsetado hasta la asfixia. Por supuesto, el problema de las deudas no se soluciona quitándole partidos a la temporada, sino asumiendo responsabilidades, y planteando alternativas de gestión.
Mientras unos y otros siguen dejando pasar el tiempo, los aficionados esperaremos a que mañana un Juez nos diga si el Domingo podremos, o no, ver el partido de nuestro equipo.  

25 de diciembre de 2010





Soldados alemanes contra soldados ingleses y franceses, en el partido que se jugó en la Navidad de 1914, en plena I Guerra Mundial.
 

23 de diciembre de 2010

EL MODELO INGLÉS FRENTE AL RESTO DE MODELOS

Stamford Bridge, el campo del Chelsea F.C.
Rafa Benítez ha sido cesado como entrenador del Inter de Milán. El madrileño ha permanecido en el cuadro “neroazzurro” solamente seis meses, en los que ha podido aumentar su palmarés con la Supercopa de Italia y el Mundial de clubes, herencia de la genial campaña 2009/2010 del Inter, en la que consiguió ganar las tres competiciones que disputó: Liga, Copa de Italia y Champions League. Pero su regular, hasta ahora, campaña en la Serie A, ha sido suficiente para ser destituido. Rafa llegó al Inter después de seis temporadas en el Liverpool, donde hizo al equipo inglés Campeón de Europa y Supercopa de Europa en 2005, Subcampeón en 2007, y ganador de la FA Cup en 2006.
En días atrás comentaba en una entrada el récord de Sir Alex Ferguson al frente del Manchester United. Veinticuatro años y un mes, suena casi más a condena presidiaria que al tiempo de permanencia como entrenador de un equipo de fútbol. Sobre todo porque ese equipo de fútbol es uno de los más laureados del mundo, y es una circunstancia totalmente inusual a esos niveles. En las islas británicas no es el primer caso, y en el club de Old Trafford tampoco. Precisamente Ferguson fue noticia por batir el récord de otro ilustre, Matt Busby, que también estuvo más de veinticuatro años en el banquillo de los “Red Devils”. Otros clubes británicos, sobre todo ingleses, también se han caracterizado por tener en alguna época de su Historia entrenadores “eternos”, como los veintiséis años de David Calderhead al frente del Chelsea, entre 1907 y 1933, los quince de Bill Shankly en el Liverpool, de 1959 a 1974, o los catorce que lleva Arsene Wenger en el Arsenal, sólo por citar los más significativos. Rebuscando en las profundidades de clubes más modestos encontraríamos otros casos tan llamativos como aquellos, y quizás con cifras de permanencia más altas.
Matt Busby, legendario entrenador del Manchester
Pero en Inglaterra también se despiden a los entrenadores. De hecho, un ex entrenador del modesto Huddersfield Town, Eoin Hand, acuñó la famosa frase “Lo único que hay de cierto en la vida son dos cosas: la gente se muere y los entrenadores son despedidos”. Sin embargo, indagando un poco en los archivos, podemos comprobar que, en general, en Inglaterra siempre se ha tenido más paciencia que en el resto de Europa con los entrenadores. El Arsenal ha empleado veinticuatro entrenadores en ciento trece años. El Liverpool, dieciocho en ciento diecisiete años.  El Manchester United, diecinueve en los mismos años. Y el Chelsea, que rompe un poco la media, treinta entrenadores en ciento cinco años. Contrastan estos datos, por ejemplo, con los setenta y dos entrenadores del Inter de Milán, en cien años; con los cincuenta de su vecino, el Milán, en ciento diez años; con los cincuenta y seis del Real Madrid en ciento ocho años, y con los sesenta del Barcelona en otros ciento once años. Los datos nos cuentan que, mientras en las islas británicas, lo normal es cambiar de entrenador cada cinco años, en Italia y España se hace cada dos. Los datos de otros países, como Portugal, Francia, Alemania o Países Bajos son muy similares a los de los dos países latinos, mientras en el resto de países británicos, Escocia, Irlanda del Norte, Eire y Gales, y en los países escandinavos los números se acercan más al ideario inglés.
Esta ensalada de números a muchos no les dirá nada, pero a mí me hace pensar que en Inglaterra el fútbol se toma con mucha más naturalidad y menos urgencias que en el resto de países del continente. El propio Alex Ferguson no ganó la Premier League en los siete primeros años de su estancia en Manchester, y Rafa Benítez sí, ganó la Champions en 2005, pero se fue sin poder ganar la Liga inglesa, que el Liverpool consiguió por última vez en 1990. Arsene Wenger ganó cinco Premier y cuatro FA Cup, pero el mejor Arsenal de la Historia no consiguió ganar la máxima, ni ninguna otra, competición europea,  a pesar de lo cual siguió al frente del equipo, hasta el día de hoy. Esa paciencia que los clubes ingleses parecen tener con los entrenadores se esfuma pasado el Canal de la Mancha, y, sobre todo en España y en Italia, lo habitual es que un entrenador no termine su segunda temporada en un equipo, más aún en los equipos humildes.
Asistencia media de los equipos de la League One 2008/2009
Inglaterra inventó el fútbol, y lo ha sabido tratar y mantener mejor que ningún otro país hasta el día de hoy. Los hooligans hicieron mucho daño durante unos años, pero el fútbol inglés nunca perdió su esencia, ni los valores que le han hecho llegar al Siglo XXI como el fútbol mejor organizado y más saludable del planeta. Sus clubes son profesionales incluso en categorías muy bajas, un equipo de la League One (aquí un Segunda B), lleva al campo cada quince días a veinte mil aficionados, y desplaza varios cientos a cada partido fuera de casa. Todos los clubes, incluso los más modestos, tienen una organización profesionalizada en todos sus estamentos, tanto directivos como técnicos, y disponen de unas instalaciones que en España o Italia, por ejemplo, sólo tienen algunos equipos de Primera y Segunda División. Algunos, incluso, disponen de sus propios centros médicos, y otros los tienen educativos. Los entrenamientos son casi siempre en doble sesión, como una jornada de trabajo partida, y los futbolistas durante el día incluso comen en las propias instalaciones del club. La mentalidad inglesa, y su forma de ver un deporte que ellos inventaron hace que el respeto sea máximo hacia todos los que participan en su fútbol, y los entrenadores ya no es que no sean una excepción, sino que son una de las figuras principales. En Inglaterra el entrenador no es sólo la persona que dirige los entrenamientos y al equipo en los partidos. La figura de “Manager”, que en España (también en Inglaterra en algún caso) por ejemplo diseccionamos en dos personas, entrenador y director deportivo, se encarga de prácticamente todos los aspectos deportivos y extradeportivos del club.
Bristol Rovers - Charlton Athletic, de la League One
Es otra manera de trabajar. Los clubes son empresas, como en el resto de países, pero allí hay una persona por encima de los demás, y asume todos los poderes, pero también todas las responsabilidades. Los jugadores disponen de las mejores instalaciones y de los mejores profesionales, y por ello son también exigidos al máximo, no sólo en el esfuerzo, sino también en el compromiso. Sin duda el éxito del fútbol inglés, que salvo excepciones en los últimos años, sobre todo por la entrada de multimillonarios extranjeros como Roman Abramovich (Chelsea) o Al Mubarak (Manchester City) nunca se ha caracterizado por excesivos dispendios en fichajes, se ha basado desde su creación en apostar por la continua formación y la retroalimentación que le permiten sus propios resultados, y por el respeto casi sacramental hacia todos los que lo integran. El club inglés invierte, y obtiene resultados, con los que sigue invirtiendo, y obteniendo resultados. Es una filosofía de continuidad, y de mejora de lo que se tiene, frente al borrón y cuenta nueva al que estamos acostumbrados en otros lugares. Quizás no ganen tantas Champions ni Mundiales, pero son mucho más leales al fútbol y consecuentes con lo que este deporte nos ha dado a todos, y su forma de entenderlo ha ayudado a un crecimiento más natural y equilibrado allí que en el resto de países.