31 de diciembre de 2010

EL JUEGO DE LA AFE

La noticia buena es que el Domingo día 2 habrá fútbol, y que no será necesario amontonar las jornadas venideras para cuadrarlas en el calendario, ni jugar la última el día 12 de Junio, tres semanas después de la penúltima. Claro que, de eso tampoco quedamos libres, porque cualquier imprevisto de aquí a entonces, o una nueva demanda de la AFE, podría obligar a improvisar cualquiera de las dos alternativas.
Juicio AFE - LFP
La mala noticia es que el culebrón de las Navidades, el feo asunto AFE – LFP, judicializado por el sindicato de futbolistas, ha terminado de la manera más patosa que podríamos imaginar. Decirlo ahora, a toro pasado, suena muy fácil, pero yo la verdad es que, el día que la AFE presentó la demanda contra la LFP porque la jornada del día 2 de Enero estaba fuera de los días laborables establecidos por convenio, pensé: “¿Y qué tiene que ver la LFP con el calendario, si el calendario lo aprueba la Federación Española de Fútbol?”. Si, la LFP propone cada año el calendario de Liga a la RFEF, que es quien lo aprueba en su Asamblea Anual, pero el órgano federativo es quien tiene siempre la última palabra. Lo cierto es que no le di más importancia, porque como a veces no hay forma de aclararse de quién tiene las competencias en unas u otras cosas, ya todo lo que te digan te suena normal, o por lo menos posible.

Luis Rubiales
Pero el Juez sí que tenía claro a quien compete la aprobación del calendario, y por eso le ha dicho a la AFE que para dar un veredicto sobre su demanda, es imprescindible que esa demanda sea dirigida a la Federación Española de Fútbol, que es quien da la conformidad al calendario, y no a la Liga de Fútbol Profesional, que es quien gestiona ese calendario, televisiones y clubes mediante. El día 2 de Enero es un día inhábil en el convenio colectivo de los futbolistas, y la Federación Española aprobó el pasado mes de Julio que ese día habría jornada de Liga. Por tanto, no procede ahora reclamar la ilegalidad a la LFP, que al final lo que hace es gestionar un calendario que ya le viene con el visto bueno de la Federación.

Lo primero que nos viene al pensamiento es que la AFE ha metido la pata hasta el corvejón. La falta de rigor a la hora de ejercer sus derechos de la AFE nos lleva a pensar que nuestro fútbol está en manos de personas que ni siquiera conocen los procedimientos para hacer bien su trabajo. El sindicato de futbolistas, se supone, está asesorado por profesionales jurídicos del sector civil y deportivo que tienen que conocerse hasta la última coma de los reglamentos, convenios y procedimientos que han de utilizar. El hecho de que se haya formado todo este revuelo para que al final un Juez les diga que se declara incompetente, porque el demandante se ha equivocado de demandado, es señal de que las cosas no se han hecho con demasiada profesionalidad.
Astiazarán (LFP) y Luis Rubiales (AFE)
… O sí, porque todo este asunto podría tener también otra lectura, y es que posiblemente la AFE supiese que su demanda debía ir dirigida a la Federación Española de Fútbol, y no a la LFP, pero no ha querido entrar en batallas contra el máximo organismo futbolísitico del país, primero porque, como es lógico, no le interesa lo más mínimo, y segundo porque en realidad no hubiese sido justo. Ya comenté en mi anterior entrada que todo esto tiene un trasfondo económico, las deudas de algunos clubes con sus jugadores, y que la demanda de la AFE no era tanto por el dichoso día 2 como por una solicitud que había hecho a la LFP para que se hiciese cargo de aquellas deudas, a lo que la Liga de Fútbol Profesional había respondido de manera negativa. Desde luego, si la AFE quería presionar y mediatizar su reclamación de ayuda para los jugadores, la fórmula era intentar una huelga, apoyándose en un día inhábil para señalar jornada de Liga. La LFP no respondió a las presiones, quizás porque ya sabía que el calendario no era de su competencia, y la AFE decidió llevarlo a los Tribunales, en un último intento de intimidar a la patronal. En todo este juego, la Federación no tenía más parte que haber aprobado un calendario de Liga, en el mes de Julio, que podía haber sido impugnado entonces, pero que nunca fue denunciado, al menos oficialmente. Por tanto, no tenía demasiado sentido demandar ahora a la Federación por la jornada del día 2, cuando se han tenido seis meses para hacerlo.
La maniobra está muy clara, pero la AFE no ha medido bien las consecuencias. Tanto si el “error” que ha dado pie a la sentencia fue involuntario, como si fue premeditado, el sindicato de futbolistas ha protagonizado una de las mayores chapuzas del fútbol en los últimos años. Ahora se enfrenta a una demanda de 16 millones de euros por parte de la Liga de Fútbol Profesional, por los daños y perjuicios causados durante el proceso. Al final, Luis Rubiales ha hecho un pan con unas tortas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario